En esta serie de artículos estábamos viendo lo importante que es saber qué queremos contar y cómo lo han resuelto los que ya se han enfrentado al mismo problema. Si ya sabemos el QUÉ, podemos empezar a pensar en el CÓMO. Esto requiere tirar de los libros de historia y leer porque creedme, por mucho que sepáis, nunca está de más documentarse. Podéis descubrir grandes cosas y pequeños detalles que pueden resultar de gran ayuda en el momento más insospechado.
En nuestro caso concreto, vamos a ver...
Tipos de historias interactivas
La creación de historias interactivas no es algo nuevo. Muchos han querido sumergir a los lectores en sus obras con algo más que un argumento atrayente o unos personajes magnéticos. Para algunos no han necesitado de ordenadores u otros dispositivos electrónicos para crear la interacción. Ha sido suficiente papel, lápiz y un poco de imaginación. Para otros se han usado las últimas tecnologías y los resultados han sido desiguales. Veamos los más importantes:
Libros con texturas, sonidos y piezas móviles. Son los clásicos cuentos para niños y no tan niños donde la historia no sólo se cuenta con palabras e imágenes. Podemos tocar el pelaje del oso que gruñe porque le duelen los dientes o escuchar la música con la que la bailarina gira sin parar pegada a su caja. También podemos ver cómo, al pasar la página, se despliega y crece el castillo donde el dragón tiene atrapada a la princesa, usando para ello el ingenio de la papiroflexia.
Narrativa hipertextual. ¿Por qué tener sólo un final cuando podemos tener varios? ¿Por qué desechar diferentes líneas argumentales? ¿Por qué no dejamos al lector elegir cuál le gusta más e ir llevándole por ella? En esto se basa la narrativa hipertextual. La historia está contada como un conjunto de textos a los que se va llegando a través de enlaces y es parte del lector elegir qué enlaces sigue para formar su propia aventura. La saga de libros "Elige tu propia aventura" usaba esta fórmula y tuvo cierto éxito en los años 80 y 90 por permitir, precisamente, decidir cómo quería desarrollar la historia y, al acabar, volver a empezar para buscar un final mejor, dándole mucha más vida al libro.
Libros interactivos electrónicos. Al sustituir el papel por una aplicación de un dispositivo electrónico, se puede mezclar prácticamente todo lo mencionado anteriormente. Animaciones, sonidos y narrativa hipertextual pueden convivir sin problemas para crear un mundo donde el lector puede más fácilmente convertirse en algo más que un simple espectador.
Videojuegos. Es la evolución natural de las historias interactivas. El espectador pasa a dirigir las acciones del protagonista de la obra, siempre dentro de las reglas del juego. Existen multitud de tipos de juegos diferentes que harían de este, desde las primeras aventuras donde escribías lo que querías hacer hasta las más sofisticadas donde con unas gafas en 3D y mandos de lo más extravagantes, ves el mundo desde la perspectiva del protagonista. En medio, todo tipo de géneros, como las aventuras gráficas, donde la historia y el ingenio para resolver enigmas son lo más importante o los mata-mata, donde la historia sólo es una excusa para destruir naves y matar enemigos para conseguir puntos que sirven para poder decir "soy el mejor".
Realidad aumentada. Imagina que el mundo que te rodea se transformara en el escenario de la historia, que el oso gruñón tiene su cueva bajo el mueble de la televisión, que el castillo del dragón están en el armario del pasillo y que la bailarina gira sin parar dentro de la nevera. Esto es lo que permite esta tecnología. Coger el mundo, pasarlo a través del filtro de una aplicación y cambiarlo para que sea lo que cuente la historia que nosotros queremos contar. Las posibilidades son infinitas.
¿Qué nos deparará el futuro? ¿Qué inventaremos después de la realidad aumentada? Sólo el tiempo y la imaginación tienen la respuesta.
< Aprendiendo de los que llegaron antes (1)
No hay comentarios:
Publicar un comentario